Kylala · Para edificios
Para edificios y comunidades
Tu edificio, en un solo sitio tranquilo.
Treinta pisos comparten un portal y no saben nada unos de otros. Kylala le da al edificio un círculo: los paquetes encuentran la puerta correcta, una escalera encuentra quien la necesita, alguien riega las plantas en agosto, y a todos se les llega con un mensaje. Sin nombres reales, sin números de teléfono circulando, sin papeleo del administrador, y gratis.
Lo que gana un edificio
- Un círculo con un anfitrión en la puerta. Un círculo es un edificio. Los vecinos entran con un código o llamando; el anfitrión les abre con un toque, y «Ahora no» es silencioso.
- Una sala común. Todos los miembros leen la misma conversación, en Mensajes: quién baja el reciclaje, de quién es esa bici, el ascensor ya funciona. Texto y fotos, sin feed, sin likes.
- Paquetes a la puerta correcta. Un paquete que dejan en tu casa se convierte en una nota en dos toques para su dueño: eliges al vecino, añades una línea, avisas. Ningún número de teléfono cambia de manos.
- La casa vigilada mientras alguien está fuera. Fechas y un ritmo, un vecino levanta la mano, eliges a uno, y breves informes de pasada aterrizan en la conversación. Las fechas de ausencia solo las ven los vecinos avalados.
- Un mensaje a todos. Un anfitrión anuncia una vez; aterriza en las Notificaciones de cada vecino, nunca en el mapa, y una respuesta se convierte en conversación.
Lo que no es
Kylala no es una herramienta de administración de fincas: sin documentos, sin votaciones, sin contabilidad, sin cuotas, nada que un propietario tenga que gestionar. Tampoco es un feed: nada que desplazar, sin anuncios. Se coloca al lado de lo que el edificio ya tiene. El administrador se queda con la junta; el grupo de chat se queda con la charla, si sobrevive; el círculo se lleva los favores y las preguntas prácticas, con apodos en vez de números. Por qué un grupo de chat se rompe justo en esta tarea.
Arranca tu edificio en diez minutos
- Abre la app y confirma tu dirección. Eliges un apodo y una cara generada; sin nombre real, sin número de teléfono, sin correo.
- Abre un círculo con el nombre que escribiría el cartero: «Calle Olmo 12» o «Bloque C». Tú eres su anfitrión.
- Imprime el cartel A4 para el portal. Su código QR abre la app, y los vecinos que ya conoces reciben un código directamente de ti.
- Los vecinos llaman con una línea para ti; les abres con un toque.
- Saluda una vez, en la sala. Luego deja que el primer paquete haga el resto.
Dos pisos bastan para empezar: un paquete recogido y una escalera prestada ya son un edificio que funciona. La densidad llega con el tercero y el décimo, y cada uno llega porque un vecino se lo enseñó a otro.
Si eres el portero, estás en la junta o eres el propietario
Eres la persona en la que el edificio ya confía, y por eso el camino más corto hacia un círculo que funcione. Lo que pedimos es poco: un folleto en el portal, una frase en la junta, un código para el vecino que lo pida. Sé el anfitrión tú, o pásale el papel al vecino que ya organiza las cosas.
Lo que nunca hacemos, y dejamos por escrito: ningún dato de los residentes se vende ni se comparte, sin paneles para propietarios ni ayuntamientos, sin cuotas para el edificio ni para los vecinos. Un propietario o un administrador recibe exactamente lo mismo que un residente: la app, gratis. Si gestionas varios edificios y quieres hablarlo, escribe a [email protected].


Las preguntas que responde esta guía
¿Tienen que estar de acuerdo el administrador o el propietario?
No. Un círculo es la herramienta de los propios residentes, como un tablón en el portal que nadie tiene que aprobar. Avisar al administrador o al portero es una cortesía que suele convertirlos en tus primeros aliados, y un folleto en la pared es lo único para lo que quizá necesites permiso.
¿Cuántos vecinos hacen falta para que sea útil?
Dos. El primer paquete recogido, la primera escalera prestada: eso ya es un edificio que funciona. El círculo crece porque los vecinos se lo enseñan a otros vecinos; un folleto en el portal y un código en el rellano hacen casi todo. No hay mínimo ni fecha de lanzamiento.
¿Qué ven mis vecinos de mí?
Tu apodo, tu cara generada y las ofertas que decidiste escribir en tu tarjeta. Nunca tu nombre real, tu teléfono, tu correo ni tu número de piso. El nombre del edificio es visible, porque así encuentran el círculo los vecinos; tu puerta no lo es.
Empieza por tu propia puerta
Abre la app, confirma tu dirección y abre el círculo. Si dos vecinos entran este mes, el edificio ha empezado. Gratis, sin anuncios, sin nombres reales.
Salir a la calleGuías de campo para el mismo portal: el paquete de otro en tu puerta, el grupo del barrio o que te vigilen la casa.